Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

2008-07-04

Octavio Paz: la palabra erguida - La identidad de los contrarios

Monografía de Patricio Eufraccio Solano

Octavio Paz se asume ante todo poeta, pero miente; más bien, se engaña; mejor aún, se encubre, se emboza en esta aseveración para confundir y diluir en la máscara del poeta su rostro de ensayista polémico y dogmático, sabroso e irritante, misérable como lo definió en alguna ocasión Margo Glanz. Si es poeta desde siempre, también es ensayista desde siempre. Esto último no lo confiesa con la misma soltura que su ser poeta pero sus escritos compilados en el libro Primeras letras (ii) así lo atestiguan. No obstante prefiere pasar por un poeta que acaso al descuido toma el camino de la prosa como un puente entre poema y poema. Algo así como una complementariedad de los contrarios: poema y ensayo. El uno, palabra erguida en la que su mayor desafío es la forma: la estética, el otro, también palabra erguida pero en la que su mayor desafío es el fondo: la ética. Lo cierto es que estos puentes ensayísticos son más que un tramado de piedras y tablas que unen dos orillas y mucho más que un desenfadado reflexionar para ocupar la mente mientras se pare un poema. Sus ensayos son una compleja estructura, a decir de unos y una monumental farsa, a decir de otros. Un plagiario o un innovador según se sea crítico o cofrade, pues cultiva de ambos. Sin embargo, lo cierto es que Octavio Paz es ensayista al unísono que poeta. Es OP un punto poemático y reflexivo donde se fusionan los contrarios. Tanto los contrarios que tiene en sus sentimientos y obsesiones, como aquellos que provoca entre sus contemporáneos, contrarios de alabanza y vituperio, que él produce con su arte y actitud.


La contrariedad habla de una obsesión; de una obsesión por dilucidar las obsesiones. Obsesiones que OP las aborda como contradicciones que se complementan. OP se aproxima a sus obsesiones una y otra vez. Las toma y retoma en sus poemas y ensayos en forma reiterada. Bien podrían enmarcárseles, aun a riesgo de ser esquemático, en algunos temas: la soledad, la otredad, la identidad, la tradición, la ruptura, la poesía. Los temas son tratados en forma paralela tanto en el verso como en la prosa. Esto es notorio con el concepto de la otredad que es abordado, entre otros sitios, en el poema "Piedra de sol" (iii) y en el ensayo El arco y la lira (iv):

Dice finalizando el poema:
la vida no es de nadie, todos somos
la vida —pan de sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos—,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser de otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son yo si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros... (v)

A su vez dirá en el ensayo:

El pensamiento oriental no ha padecido (como el occidental) este horror a lo "otro", a lo que es y no es al mismo tiempo. El mundo occidental es del "esto o aquello"; el oriental, el del "esto y aquello" y aun el de "esto es aquello". Ya en el más antiguo Upanishad se afirma sin reticencias el principio de la identidad de los contrarios: "Tú eres mujer. Tú eres hombre.. Tú eres el muchacho y también la doncella. Tú, como un viejo, te apoyas en un cayado... Tú eres el pájaro azul oscuro y el verde de ojos rojos... Tú eres las estaciones y los mares". Y estas afirmaciones las condensa el Upanishad Chandogya en la célebre fórmula: "Tú eres aquello". (vi)

Como dije las obsesiones de Paz tienen nombre y concepto: la soledad, por ejemplo, insalvable y recurrente en El laberinto de la Soledad (vii)existe desde su niñez según lo confiesa en Itinerario (viii) cuando cuenta que uno de los tres momentos que lo marcaron es aquel que siendo tan sólo un "bulto infantil" se encuentra perdido "en un inmenso sofá circular de gastadas sedas, situado justo en el centro de la pieza" de la casa de su abuelo Irineo, en Mixcoac. La soledad así contada se antoja orgánica, elemental y desgarradora del inválido, indefenso ser que somos cuando niños. Soledad a pesar de estar rodeado de la gente, los gritos y risas de una fiesta familiar donde se es el benjamín. Lo cito para mejor comprender este punto y de paso escuchar su prosa de poeta:

Hay un ir y venir de gente que pasa al lado del bulto sin detenerse. El bulto llora. Desde hace siglos que llora y nadie lo oye. Él es el único que oye su llanto. Se ha extraviado en un mundo que es, a un tiempo, familiar, remoto, íntimo e indiferente. No es mundo hostil: es un mundo extraño, aunque familiar y cotidiano, como las guirnaldas de la pared impasible, como las risas del comedor. Instante interminable: oírse llorar enmedio de la sordera universal... No recuerdo más. Sin duda mi madre me calmó: la mujer es la puerta de reconciliación con el mundo. Pero la sensación no se ha borrado ni se borrará. No es una herida, es un hueco. Cuando pienso en mí, lo toco; al palparme, lo palpo. Ajeno siempre y siempre presente, nunca me deja, presencia sin cuerpo, mudo, invisible, perpetuo testigo de mi vida. No me habla pero yo, a veces, oigo lo que su silencio me dice: esa tarde comenzaste a ser tú mismo; al descubrirme, descubriste tu ausencia, tu hueco: te descubriste. Ya lo sabes: eres carencia y búsqueda. (ix)

En este punto no importa si el hecho fue real, lo importante es que en este fragmento Paz nos descubre algunas de sus obsesiones existenciales: la soledad, el laberinto, la vacuidad, la madre, el silencio, la carencia y la búsqueda. Obsesiones que demandan una identificación; una identidad poética y ensayística que se resolverá casi siempre entre los contrarios que los forman: soledad/compañía (El laberinto de la soledad); vacuidad/plenitud (Conjunciones y disyunciones); silencio/sonido(El arco y la lira). Estos contrarios en su enfrentamiento se complementan y este complementar se constituye en una caracteriza fundamental de la estructura de sus ensayos.


En ocasiones los contrarios no son exactamente una contrariedad sino una complementariedad. Una suma de elementos de un solo concepto. Como ejemplos notables el sexo, erotismo y amor en La llama doble (x); y el tratamiento del poema y la poesía en El arco y la lira y Los hijos del Limo (xi). En estos casos los contrarios son menos que eso y más bien un complemento. Pero un complemento que tiene cierto grado de contrariedad pues no es lo mismo y, mejor aún, no se encuentran en el mismo nivel el sexo, el erotismo y el amor; ni tampoco el poema y la poesía. En este último caso OP mira al poema como una estructura, mientras que a la poesía como una revelación. Por ello dirá, como veremos al detalle más adelante, que la poesía está en toda manifestación artística que comunica un sentimiento de plenitud, entendiendo por manifestación artística lo mismo un cuadro, que una escultura, que una sinfonía y, por supuesto, los versos, mientras que el poema puede ser, tan sólo, producto de una hábil versificación pero carente de revelación.

Los contrarios necesitan identificarse, es decir, proporcionar identidad el uno al otro con la existencia separada y al mismo tiempo paralela de ellos. La luz no puede existir sin la oscuridad, el silencio sin el sonido, la soledad sin la compañía. Esta característica la toma Paz y hace derroche de ella. ¿Qué si por ello es más o menos socrático? ¿Si es o no válida esta forma de estructura reflexiva? ¿Si es demasiado simple? Quizá, en ese caso de sus escritos y poemas sólo nos quedaríamos con el tratamiento del idioma. Y, curiosamente es este punto, el tratamiento del idioma, el trato que de él hace OP, donde coinciden todos sus críticos señalándola como su mejor cualidad. Su idioma encanta —en sus dos acepciones de embrujo y agrado— a tirios y troyanos. No con ello pretendo justificar sus reiteraciones temáticas y sus aparentes o reales simplezas en el tratamiento de algunos temas, pero ¿qué son la literatura, la poesía y la ensayística, además de lo que son: sentimiento y reflexión? Sin duda: idioma bien tratado. Por lo tanto y sin por ello coincidir o aceptar las tesis de Paz, resulta importante conocerlo. En el caso de este texto en algunos pasajes de El arco y la lira.

2008-05-29

Una sociedad reprimida

Tomado del blog de Guillermo Fadaneli.

Hace varios años me invitaron a un programa de televisión para charlar acerca de una novela que recién había publicado. La conductora no sabía nada acerca de la novela ni estaba interesada en esa clase de obras. Su especialidad eran los libros de motivación personal o como se les denomina en estos tiempos de comicidad involuntaria: libros de autoayuda. El programa fue hasta cierto punto un desastre porque mi persona tenía poco en común con sus invitados pasados. Sin embargo, como afirmé entonces durante la transmisión, continúo pensando que formamos parte de una sociedad deprimida que requiere de alicientes para seguir viviendo. Los deprimidos necesitan libros donde se les indique cómo vestirse mejor o cómo hacer un buen papel en la cama. Después de entregarse a comidas indigestas tres veces al día necesitan un libro que les ofrezca consejos para bajar de peso. Después de ver televisión cinco o seis horas diarias tienen urgencia de un libro donde se les aconseje sobre cómo construir una familia sólida. En vista de que carece de imaginación el deprimido requiere que sean otros los que resuelvan sus propios problemas. De allí esa pavorosa proliferación de personas que se llaman a sí mismas expertos y que atienden a los enfermos de la sociedad deprimida. Ahora bien, estos expertos son a su vez enfermos en cuanto existen no por vocación sino para satisfacer una demanda del mercado: son una especie de medicina simbólica que crea adicciones todavía más profundas. Además de reconocer su impostura sabemos que el experto es un ignorante en los campos de conocimiento restantes: no es un investigador o un científico ni mucho menos un filósofo.

Debido a que solemos hacer cualquier cosa para evitar pensar es necesario tener a la mano un mecanismo que realice las funciones del pensamiento. Este mecanismo no es otra cosa que un mercado seductor que nos propone saberlo todo sin saber nada a fondo (internet, periódicos, revistas, medios electrónicos). Se dice hasta por los codos que la información es poder, pero no se dice que de nada sirve esta información si no puede ser ordenada, comprendida o asimilada en función de valores o estructuras más sólidas. Cuando le preguntas a una persona por qué razón no lee, te dice que no tiene tiempo. No tiene tiempo porque está ocupada en hacer todas las cosas a medias, en vivir sin calidad. El mundo va demasiado aprisa como para detenerse en la lectura, pero es precisamente este detenerse a pensar lo que hace diferentes entre sí a los hombres. Los libros piden lectores, como escribió Michel Houllebecq, pero estos lectores no deben ser sólo consumidores, sino sujetos con vida propia dispuestos a esforzarse por comprender. Esta carencia de lectores o de ciudadanos capaces de pensar por sí mismos nos lleva a una sociedad deprimida y fundamentalista donde tanto los gobernantes como los medios de comunicación electrónica tienen la posibilidad de engañar con suma facilidad a los ciudadanos: el caso de Bush es más que elocuente. Qué sentido tienen las democracias actuales si están formadas por hombres menospreciados, deprimidos, incapaces de establecer diferencias entre las toneladas de información que los medios de comunicación lanzan a sus rostros. Casi nadie lee a Steiner, Trías, Gadamer, Feyerabend, Morin, Sloterdijk, Racionero, Kertész, Juliana González, ni tampoco a novelistas cuyas obras poseen un enorme valor humano.

No es extraño que esta sociedad deprimida dedique su tiempo a los videos donde aparecen políticos recibiendo dinero o frente a una televisión que con pocas excepciones es lastimosa: no es de extrañar tampoco que consuman –no lean– libros que aun cuando se vendan como aspirinas para la depresión son sin duda una de sus principales causas.

Jamiroquai - High Times

Desde sus inicios, la banda Jamiroquai se caracterizó por crear una mezcla de jazz, funk y otros estilos. Si bien, esta no es su canción mas conocida, la letra me parece muy rescatable por incluir numerosas e ingeniosas referencias a la subcultura de las drogas.





(El primer párrafo no se incluye en esta versión en vivo).
You don't need your name in bright lights
You're a rock star
And some thin foil with a glass pipe
Is your guitar, now yes it is.

Little Angela suffers delusions
From these high times
She's been cleaning up,
Since she was fourteen
On the main line
And her hunky funky junky,
Of a boyfriend
Got her on late nights
With her skirt tight
Woah she's a wild thing, letting it all swing
God bless our high times

Don't you know that last night
Turned to daylight
And a minute became a day
Last night
All my troubles
Well they seemed so, so far away
Searching my reflection
For a glimpse of, an other me
I've got to get away from these high times
All these high high times
Cause these hight times
are killing me

This twisted crystal kingdom
Where you live your nine lives
And your head spins
With purple cyclones made of dexadrine
And when the phone rings
You think bad things
Well these are high high
High high times yeah
In any backstreet when you take a hot seat
Make sure you check your flight times
Oh now mama


Don't you know that last night
Turned to daylight
And a minute became a day
Last night
All my troubles
Well they seemed so, so far away
Searching my reflection
For a glimpse of, an other me
I've got to get away from these high times
All these high high times
Cause these hight times
are killing me

Now drop it this time

Paranoia will destroy ya
Paranoia will destroy ya
Paranoia will destroy ya
Paranoia
Paranoia


Don't you know that last night
Turned to daylight
And a minute became a day
Last night
All my troubles
Well they seemed so, so far away
Searching my reflection
For a glimpse of, an other me
I've got to get away from these high times
All these high high times
Cause these hight times
are killing me

La la la la la
High Times (oh yeah)
We're living in high high high times yeah

2008-05-25

Pink Floyd - Time

Otra canción tan sensata y a la vez emotiva, es la de Time de Pink Floyd, quienes en su disco Dark Side of the Moon también son culpables de algunas de las letras más interesantes de la historia del rock.

El video que les presento es la sincronización del disco con la película The Wizard of Oz (1939). Son soprendentes los paralelos entre la música, la letra y las imágenes.

(La letra comienza hasta 2:31)



Ticking away the moments that make up a dull day
You fritter and waste the hours in an off hand way
Kicking around on a piece of ground in your home town
Waiting for someone or something to show you the way

Tired of lying in the sunshine staying home to watch the rain
You are young and life is long and there is time to kill today
And then one day you find ten years have got behind you
No one told you when to run, you missed the starting gun

And you run and you run to catch up with the sun, but its sinking
And racing around to come up behind you again
The sun is the same in the relative way, but youre older
Shorter of breath and one day closer to death

Every year is getting shorter, never seem to find the time
Plans that either come to naught or half a page of scribbled lines
Hanging on in quiet desperation is the english way
The time is gone, the song is over, thought Id something more to say

Home, home again
I like to be here when I can
And when I come home cold and tired
Its good to warm my bones beside the fire
Far away across the field
The tolling of the iron bell
Calls the faithful to their knees
To hear the softly spoken magic spells.

2008-05-14

King Crimson - Happy Family

Pocas letras son tan rítmicas y enigmáticas como las de Pete Sinfield durante su estancia en King Crimson. Fue tan grande su contribución, que en los discos siempre se le dio crédito como si fuera un músico más. Además, participó en la toma de desiciones acerca de los conceptos de los albumes, y en su sitio web explica cuál es el significado de los primeros cuatro discos, en donde se dice que son una sola obra conceptual con interpretaciones muy interesantes.

Uno de los discos más infravalorados de King Crimson tiene también las letras más rítmicas, y una canción en particular llama mi atención. Quizá la música sea un poco detestable y molesta, pero la poesía no tiene desperdicio. Aquí es donde se mira que una buena letra puede salvar a una mala canción:



Happy family, one hand clap, four went by and none come back.
Brother judas, ash and sack, swallowed aphrodisiac.
Rufus, silas, jonah too sang, we’ll blow our own canoes,
Poked a finger in the zoo, punctured all the ballyhoo.

Whipped the world and beat the clock, wound up with their share of stock.
Silver rolls from golden rock, shaken by a knock, knock, knock.
Happy family, wave that grin, what goes round must surely spin;
Cheesecake, mousetrap, grip-pipe-thynne cried out, we’re not rin tin tin.

Uncle rufus grew his nose, threw away his circus clothes.
Cousin silas grew a beard, drew another flask of weird.
Nasty jonah grew a wife, judas drew his pruning knife.
Happy family one hand clap, four went on but none came back.

Happy family, pale applause, each to his revolving doors.
Silas searching, rufus neat, jonah caustic, jude so sweet.
Let their sergeant mirror spin if we lose the barbers win;
Happy family one hand clap, four went on but none came back.

2008-05-10

Plastilina Mosh - Niño Bomba

A partir de hoy, y durante algún tiempo, estaré presentando letras de canciones de rock que me parezcan relevantes e interesantes por algún motivo.

La primera canción es de la gran banda regiomontana Plastilina Mosh. Este, que fue su primer sencillo, llegó al Top 10 de MTV, convirtiéndose en la primera banda "latina" en lograrlo (aunque detesto la palabra "latino", no significa nada).

Su letra es especialmente interesante por la mezcla casi sin sentido entre inglés y español, haciendo que muchos le llamaran spanglish injustificadamente.





Plastilina Mosh - Niño Bomba

You know it's la Plastilina Mosh, they break you el cerebro. They like to take stolen moments of your cuerpo.
They broke out your face, they live in woody allen's world, its all a part of show folks. -its all a part of show-

So live at the mosh then move you in to the south coast, come in to the barrio, dance around this poor rosario comiendo cerebros con sudor por todo el cuerpo from soul to soul and a bullet on the front floor.

Come to fight my niño bomba go to break all la nación. Go to kill the motherfucker who wanted to corrupt our soul.

Me and my niño bomba, ¿cómo la ves? Me and my niño bomba. ¡Hey, pa'!

So kiss my hand and swallow my saliva. I can take your mind to the end of this partida.
So shake, so shake, so shake.
You can make the day. I can't gore the date.
Timbalero pa' bailar suelta suave el animal con la mano en la cabeza y una bala en la conciencia.

Niño bomba al presidente, niño bomba a la nación.

2008-03-23

Un chicano a la cabeza de la literatura inglesa


Como buen rebelde, Bill Memo Nericcio siempre ha cruzado fronteras: físicas como las que cruzaba de niño entre Laredo y Nuevo Laredo; literarias yendo entre la literatura en inglés y en español; e intelectuales como profesor en la Universidad Estatal de San Diego.

“La literatura es la historia de los rebeldes”, dice. “Crecer en el sur de Texas definitivamente ha creado una rebeldía en todos los aspectos de mi vida intelectual. Creces en un espacio dual que te hace cambiar fácilmente entre, por ejemplo, Johnny Carson y Siempre en domingo, entre The Simpsons y El Chapulín Colorado”.

Nericcio dice que tratará de promover ese aire internacional al estudio de la literatura ahora que ha sido nombrado como el primer chicano jefe del departamento de Inglés y Literatura Comparada en Universidad Estatal, uno de los más importantes y más activos en la universidad.

Inició en su nuevo puesto a finales de agosto. La asignación de Nericcio como jefe del departamento, en general, ha sido bienvenida por sus colegas.

“Él trae una amplia perspectiva cultural al departamento”, dice Federico Moramarco, un profesor de inglés, jubilado, que ha sido mentor de Nericcio. “Los estudios literarios han cambiado dramáticamente en las últimas décadas y Bill ha sido una parte central de esos cambios”.

Para Phillip Serrato, el otro chicano en el departamento de Inglés y Literatura —sólo son dos— Nericcio es un modelo a seguir al tenerlo como jefe.

“En general creo que alentará un ambiente donde los profesores y los estudiantes intenten nuevas ideas. Hará que trabajar en el departamento sea más divertido.”

Nericcio, de 45 años, es nieto de un inmigrante siciliano que, a cambio de la ciudadanía estadounidense, fue enviado a proteger la frontera durante la Revolución Mexicana. Ahí su abuelo conoció a una mexicana, se casaron y se establecieron en Laredo, donde Nericcio nació y creció.

Recibió su grado de doctor en literatura comparada por la Universidad de Cornell, donde uno de sus mentores fue el escritor Carlos Fuentes. Llegó a Universidad Estatal de San Diego o SDSU en 1991. Vive con su esposa y sus dos hijos adolescentes cerca de la universidad.

En sus clases, Nericcio enseña temas y libros fuera del canon tradicional de la literatura. Un día puede analizar historietas y otro día puede meterse con la nueva música latina.

“Para él todo es literatura: desde los mensajes de texto que envías desde el celular hasta las entradas en tu blog”, dice Amy Ebersole, estudiante de tercer año de literatura y sicología que ha tomado clases con él.

En la universidad hay alrededor de 750 profesores. De esos, 67 son latinos, cuatro de ellos jefes de departamentos académicos, incluyendo a Nericcio. En el departamento de inglés, alrededor de 20 por ciento de 680 estudiantes son latinos, dice Nericcio.

Mientras que el estereotipo del profesor de literatura es el del hombre aburrido que se la pasa todo el día leyendo novelas, Nericcio hace que la literatura tome vida en el salón de clases.

A principios de este año Nericcio publicó Tex[t]-Mex: Seductive Hallucinations of the “Mexican” in America (University of Texas Press, 2007), un libro que analiza los estereotipos de los mexicanos en la televisión y en el cine.

El nuevo cargo de Nericcio representa un paso adelante para los chicanos en los pasillos de la academia, lugar donde, hasta hace poco, han estado casi invisibles.

“Los intelectuales chicanos están recibiendo reconocimiento en disciplinas en las que antes no eran reconocidos”, dice Adelaida del Castillo, jefa del departamento de Estudios Chicanos en SDSU.

Como jefe de Inglés y Literatura Comparada, Nericcio se encargará de representar al departamento y de la administración diaria.

Con el cargo, podría dejar de dar clases. Sin embargo, este semestre prefirió dar el seminario titulado Naked Surrealisms, donde los estudiantes leerán novelas sicológicas de Fuentes, Foucault y Vonnegut y verán filmes de Alfred Hitchock.

Todo esto es para el deleite de los estudiantes y principalmente, dice sin tapujos, de él mismo.

“No quiero dejar el salón de clases. Me considero un estudiante al que le pagan por aprender todos los días.”

Tomado de: Mienlace.com

2008-03-12

Di no al spoken word


Ahora que Rocío Cerón festeja que la poesía defeña goza auge de spoken word, aceptemos su provocadora invitación a discutir cuál es su significado.

El slam poetry no viene de los noventa. Es pop ochentero.

Los beats reintrodujeron el cuerpo al poema. Cuatro o cinco de ellos fueron grandes poetas. Seguidos de centenares de pésimos. Los epígonos de éstos fueron los que crearon el spoken word tres décadas después.

Es ingenuo copiar una moda tan risible. No es el mejor camino fuera de la crisis del verso mesoamericano. Más bien: da un poco de pena ajena.

Al spoken word se llega cuando: 1) hay carencia de buena poesía, 2) no se tiene una solución real, 3) se disfraza la crisis haciendo shows populistas.

Debido al infortunio geográfico, he asistido a muchos de esos espectáculos en California y NYC. Son 99 por ciento espantosos. En Tijuana padecemos ese tipo de poesía retro desde los noventa. Ha sido lo peor que pudo pasarle a la literatura fronteriza. Espero que en el DeFe Ebrard pronto la prohíba.

Pero no. Ebrard la apoyaría. Hagamos deditos, pues, para que no se entere.

Sí, solemnizar es aborrecible. Pero ¡la spoken word es lo más solemne! Busca la comunicación. La poesía no quiere comunicarse. Poesía es desconocer.

No tardarán en llorar en open mic. O rapear. O leer fumando. O vestirse sexy. O ponerse una boina. O alguna ridiculez similar. ¿Es eso lo que proponen para ir más allá de Sabines y Paz? No la jodan. Hay que ser originales.

La spoken word es confesional. Reaccionaria. Es una vuelta al yo lírico. Es como si Parra no existiera. Y el yo llorón, o el yo-yo, ¡yo!, pre-neobarroco, pre-language poetry, pre-concretismo, pre-surrealismo, pre-dadaísmo, ¡pre todo!, se reinstala, en lugar de hacer algo ESTRUCTURALMENTE innovador.

Gente hablando de lo “cotidiano”, “expresándose” (¿creer en la “expresión” a estas alturas?), cool-recitando poesía “accesible”, romantizando la figura del poeta, no tiene nada de nuevo. Los estadunidenses lo inventaron para su clase media intelectual. Mezcla de look snob & everything goes intercultural.

Compite para “mover” al público. Pasa del metrónomo al aplausómetro. La oralidad antigua erosionaba al yo. El spoken word, en cambio, es una oda al narcisismo.

No es cierto que la spoken word experimente con el performance. Lo que hace es ensalzar al poeta-como-rockstar, al poeta como superestrella de café o bar.

Lo que sigue de ahí es que los poetas dejen Sanborns para escribir en Starbucks. Y llamen a eso “revolución de la palabra”.

Hay crisis versal. Refriteando poéticas retrógradas estadunidenses no saldremos de ella. No hay necesidad de vaivenar entre remakes de spoken word y mcpoesía paceonal.

La poesía transgresora nunca es reconocible. Y el spoken word —carraspeos— ya tiene copyright.

Heriberto Yépez (heribertoyepez@gmail.com)

2008-01-31

Octavio Paz: La otredad, el amor y la poesía

Por:Ociel Flores

Departamento de Letras | ITESM-CEM

La otredad es un sentimiento de extrañeza que asalta al hombre tarde o temprano, porque tarde o temprano toma, necesariamente, conciencia de su individualidad.

En algún momento cae en la cuenta de que vive separado de los demás; de que existe aquél que no es él; de que están los otros y de que hay algo más allá de lo que él percibe o imagina.

La otredad es la revelación de la pérdida de la unidad del ser del hombre, de la escisión primordial. Adán se descubre desnudo; habiendo perdido su inocencia, se ve a sí mismo y apenas se reconoce.

La otredad es para el hombre moderno un mal que se soporta con dolor: la conciencia moderna no acepta que su individualidad sea una realidad plural y que detrás del hombre que piensa se esconda otro que mantiene una vida "ilógica", que sostiene a menudo lo que la razón reprueba.

Octavio Paz sitúa el análisis del problema de la otredad en el centro de sus reflexiones y sugiere en algunos de sus textos capitales los medios mediante los cuales el hombre, especialmente su contemporáneo, puede enfrentar esta fuente de angustia y resolver los conflictos que trae consigo mediante el diálogo y mediante dos realizaciones de éste: la poesía y el amor.

El mismo Octavio Paz narra en Itinerario, libro en el que hace un recuento de los sucesos significativos de su vida, la ocasión en que tomó conciencia de este fenómeno. Sucedió en su infancia: al sentirse abandonado por los suyos, aislado del mundo incomprensible de los adultos, el niño reconoció su soledad y se oyó llorando en medio de la indiferencia de los otros. Sus gritos resonaron en su interior y tuvo por primera vez conciencia de que alguien lo escuchaba: "Él es el único que oye su llanto. Se ha extraviado en un mundo que es, a un tiempo, familiar y remoto, intimo e indiferente (...) oirse llorar en medio de la sordera universal." A partir de ese momento, agrega Paz, el individuo se separa del mundo y se dice "ya lo sabes, eres carencia y búsqueda".(1)

La otredad del individuo se manifiesta como el deseo de encontrar lo perdido, como el frustrado intento del andrógino de Platón que se abraza a la mitad que Zeus, en su cólera, le arrancara para siempre. La otredad empuja a los seres humanos a buscar al complemento del que fueron separados. Así, el hombre se une a la mujer, su otra mitad, la única que lo completa y que, al devolverle la perfección que la voluntad divina alteró, le permite el regreso a la unidad, a la reconciliación.

Ahora bien, esta revelación le aparece no sólo al individuo, sino también a una colectividad. Junto al hombre, encontramos al grupo de hombres que se identifican como una unidad sólida, distinta, que es y que vive de un modo particular, que condena aquello que los demás defienden, que cree otra cosa. Yo y los otros: nosotros y los otros. La otredad es, pues, un problema que concierne al hombre aislado y a la colectividad.

Mircea Eliade señala una constante en las sociedades que toman conciencia de su identidad: para cada una de ellas existe siempre una diferencia clara entre el territorio propio, entre el mundo conocido y el espacio indeterminado que lo rodea

"... el primero es el Mundo (es decir, "nuestro mundo"), el Cosmos. El segundo es otro mundo, uno extraño, caótico, poblado de larvas, de demonios, de extranjeros (de extraños)..."(2) En estas sociedades que se separan al pericibir los rasgos que las identifican, la otredad se presenta como un sentimiento de extrañeza frente a aquello que no es asimilable a lo conocido; de ello resulta un rechazo fundado en el miedo a lo ajeno.

Resulta curioso que sea durante la Ilustración, la era de la razón, cuando se haya concebido ella idea de encontrar (o de crear) al hombre universal; al humano capaz de ir más allá de las diferencias que en apariencia lo separan de sus semejantes.

La misma razón que concibió este proyecto generoso impidió que el hombre enfrentara su "parte obscura" y que tendiera puentes entre manifestaciones sensibles y las elucubraciones lógicas de su yo; de este modo, al no resolver el conflicto en sí mismo, el hombre se rehusó la oportunidad de reconciliarse con los demás. En nuestros días, afirma Paz, parece haber sido comprendida la necesidad de aceptar la pluralidad de las razas ylas cultural como una condición para lograr una convivencia armoniosa en el mundo: "... en el siglo XX hemos descubierto al hombre plural, distinto en cada parte. La universalidad para nosotros no debe ser el diálogo de la razón sino el diálogo de los hombres y las culturas. Universalidad significa pluralidad". (3)

Al hablar de la distancia que separa al uno del otro, debemos considerar el paso inicial. Reconocer la existencia de mi semejante, de la presencia que me permite tomar conciencia de mi individualidad; ver de frente al extraño a partir del cual me descubro y en oposición al cual mi ser se delimita es un acto que exige ante todo generosidad. Cathérine Chalier, al comentar las ideas de E. Levinas en torno a la relación del hombre con su semejante, denomina este momento en el que manifestamos nuestra voluntad de aceptar, nuestra disposición para reconocer el instante, de la asimetría ética; éste se funda, nos dice,"...en la certeza de que mi inquietud por el otro no depende de ninguna manera de su preocupación por mí. Si fuera así, correría el riesgo de que mi inquietud nunca tomara la forma de un gesto o un acto hacia el otro. De ser así el uno y el otro permanecerían a la expectativa, en una espera estéril". (4)

Existe por lo tanto la posibilidad de anular la distancia que nos separa de aquél o de aquello que no siendo identificado a lo propio se convierte en una fuente de angustia. La condición previa es la aceptación de la imperfección original del hombre y en seguida su apertura hacia lo otro, hacia la unión con el prójimo que lo complementa de manera natural pues siempre ha estado en él. Borges , en un poema dedicado a un desaparecido explica cómo en nosotros viven nuestros semejantes:

Inscripción en cualquier sepulcro

"Ciegamente reclama duración el alma arbitraria
cuando la tiene asegurada en vidas ajenas,
cuando tú mismo eres el espejo y la réplica
de quienes no alcanzaron tu tiempo
y otros serán (y son) tu inmortalidad en la tierra." (5)

Y Octavio Paz, en "El prisionero", poema de Libertad bajo palabra explica la manera en que se realiza este fenómeno de complementariedad:

"El hombre está habitado por silencio y vacío.
¿Cómo saciar esta hambre,
cómo acallar este silencio y poblar su vacío?
¿Cómo escapar a mi imagen?
Sólo en mi semejnate me trasciendo,
Sólo su sangre da fe de otra existencia" (6)

La solución es entonces el diálogo, entendido en su sentido más amplio: comunicación de los cuerpos y de las almas, gracias a la conversión amor o el diálogo transparente de la poesía.

Cuando leemos los textos que Paz consagra a este problema y a su resolución mediante el amor percibimos fácilmente el carácter místico de la unión amorosa y de la reconciliación de la pareja. El amor a primera vista es una forma de revelación instantánea de "la extrañeza y la semejanza del universo", puesto que "la mujer es la criatura única, la manifestación de la analogía universal".

Las menciones frecuentes que hace Paz de Novalis, por una parte, y de André Breton, por otra, al decir que la mujer es "el alimento privilegiado del hombre" y que "la mujer única", la del amor sublime, es "una ventana al absoluto" subrayan la importancia que Paz le concede al amor como respuesta al enigma de la pluralidad del ser consciente y al de la brevedad de la existencia.

En el caso de la poesía, Octavio Paz no hizo otra cosa que continuar la exploración iniciada por algunos de los mayores poetas del Occidente, en particular de los románticos y los malditos. Gérard de Nerval, por ejemplo, percibió el desdoblamiento de su ser, lo que le llevó a decir que él era "el otro" y Lautréamont decidió que si la poesía no es producto de una voz única debía ser abiertamente hecha por todos.

No es extraño que la otredad sea un punto de reflexión frecuente en los poetas; tal pareciera que la poesía sea el medio ideal para aprehender la especificidad de este fenómeno. Las imágenes lo pintan mejor que los conceptos. Ya Paz nos había prevenido: "La otredad no puede ser explicada si no es por analogía". "Cada poeta y cada lector es una conciencia solitaria: la analogía es el espejo en el que se reflejan". De este modo, la poesía propicia un diálogo auténtico entre el uno y el otro.

Al analizar los poemas de Luis Cernuda, Paz explica este hecho:

"El instante de la lectura es un ahora en el cual, como en un espejo,
el diálogo entre el poeta y su visitante imaginario se desdobla en el
del lector copn el poeta. El lector se ve en Cernuda que se ve en un
fantasma y cada uno busca en el personaje imaginario su propia
realidad, su verdad"(7)

A través del poema es posible, entonces, mirar los rostros de esos otros que viven en en nuestro interior y hablar con ellos. La primera ocasión para un poeta se presenta con la escritura de su poema : las líneas que traza sobre la página delinean poco a poco su propia imagen. El escritor ve en ellas sus temores, sus recelos, sus deseos, con frecuencia desconocidos aun para él, y de este modo descubre no la imagen que cree tener, sino su verdadero rostro; por ello, nos dice Paz, "...si tenemos la suerte de encontrarnos &emdash;señal de creación- descubriremos que somos un desconocido". (8) En Tiempo nublado, encontramos la descripción del instante en el que el otro aparece sobre la página:

"De pronto vi una sombra levantarse de la página escrita,
avanzar en dirección de la lámpara y extenderse sobre la cubierta
rojiza del diccionario. La sombra creció y se convirtió en una
figura que no sé si llamar humana o titánica. Tampoco podría
decir su tamaño: era diminuta y era inmensa, caminaba entre
mis libros y su sombra cubría el universo."(9)

Aun en el caso que el escritor no se reconozca a primera vista, no deja de percibir en ese retrato el lado oscuro de su ser: "...ese retrato fantástico es real, es el desconocido que camina a nuestro lado desde la infancia y del que no sabemos nada, salvo que es nuestra sombra (¿o nosotros la suya?)". (10)

Ahora bien, la contemplación de esa imagen exige valor para aceptar los dominios que la conciencia nos oculta. Paz lo dice así en LBP:

"...el examen de conciencia, el juez, la víctima, el testigo.

Tú eres esos tres. ¿A quién apelar ahora y con qué argucias
Destruir al que te acusa? Inútiles los memoriales, los ayes
Y los alegatos. Inútil tocar a pùertas condenadas. No hay puertas,
Hay espejos. Inútil cerrar los ojos o volver entre los hombres.

Esta lucidez ya no me abandona."(11)

El mayor beneficio que el poeta puede obtener de su actividad es la realización de un diálogo auténtico con el otro: los hombres, sus lectores, él mismo. Este diálogo necesita siempre un interlocutor que desee en verdad abrirse a la pluralidad. Paz lo expresa de esta manera. " El diálogo no es sino una de las formas, quizá la más alta, de la simpatía cósmica".

La creación de un poema no es otra cosa que la realización de este diálogo: entre el poeta y su yo, primeramente, entre el poeta &emdash;que está en el poema- y el lector, después.

Durante la primera parte de este proceso, el poeta debe escuchar las voces que le hablan de su interior: "siempre hay otro que colabora conmigo. Y en general colabora contradiciéndome. El peligro consiste en que la voz que niega lo que decimos sea tan fuerte que nos calle (...) la espontaneidad está alimentada por el diálogo". Una vez que este intercambio "espontáneo" ha dado lugar al poema, es necesario esperar la "simpatía" el lector para que la conversación pueda continuar.

En ocasiones el hombre se engaña y se inventa falsos rostros. Cuando finge o adopta una actitud que no es suya, suele caer en su propia trampa. A fuerza de simular nuevas imágenes, termina por perder la suya. Es natural, el hombre tiene una necesidad espontánea de forjarse nuevas apariencias; necesita transformarse según sus sueños, de "inventarse", y adopta así rostros que guarda temporalmente. La adopción de una nueva apariencia es un fenómeno complejo: por un momento sucede que la figura original y la que la disimula se vuelven una sola. Sucede que probemos una máscara que nos ofrece la imagen soñada y que con el tiempo se pegue a nuestra cara y que forme parte de nosotros: entonces, nos habremos convertido en lo que deseábamos.

Este proceso puede ser también instantáneo. Un hombre insatisfecho con la imagen que contempla todos los días en el espejo, puede decidir un día adoptar una nueva apariencia: se pone una máscara y se descubre tal como nunca se había visto. La transfiguración que se opera entonces, no significa que se hubiera disfrazado, sino que encontró su verdadera cara. El rostro que tenía antes no era realmente el suyo. Al transformar la figura que él creía conocer, descubre que poseía otra apariencia, más auténtica.

El descubrimiento del verdadero rostro puede producirse mediante una operación en sentido inverso. Llega un momento en el que la máscara que hemos llevado durante nuestra vida &emdash;a menudo obligados por nuestro entorno- nos ahogue o nos devuelva una imagen que no nos satisface más. Entonces la arrancamos y vivimos como siempre hemos deseado.

El despojo de las falsas imágenes que conservamos a menudo a pesar de nosotros, puede realizarse de manera inconsciente. Es frecuente que el rostro de alguien se ilumine o bien que ría como un niño. Inconscientemente, los hombres regresan al instante en el que ellos y su apariencia formaron un todo sólido: al momento en el que el hombre vivió en armonía con el universo, como en la infancia. En el poema "Nuevo rostro", la noche borra las trazas que el tiempo había grabado sobre el rostro de la mujer amada. Sus sueños la transportan de nuevo a su infancia, antes de la toma de conciencia de su otredad:

"Entre las sombras que te anegan
otro rostro amanece.

Y siento que a mi lado
No eres tú la que duerme,

Sino la niña aquella que fuiste
Y que esperaba sólo que durmieras

Para volver y conocerme." (12)

Si la imagen del hombre es cambiante, la única certeza que guardamos de sus inevitables mutaciones es su constante interrogación sobre él y sus otros yo. Su apariencia desconoce el estatismo; la reconciliación en la que se resuelve su pluralidad es momentánea.

De esta manera, es posible concluir que la unidad no existe. Si el hombre es tiempo (como habría afirmado Heidegger), su vida es un movimiento constante, un transcurrir ininterrumpido: es él y es otro. La otredad sería, por lo tanto, la forma en la que la unidad se despliega, siempre la misma, siempre diferente. Los otros que nos habitan no son estables; el hombre cambia y con él sus interlocutores. El hombre no es nunca completamente, es siempre una inminencia de ser. Por ello, está obligado a salir de sí mismo para recuperar su imagen. Por ello, afirma Paz, "... el hombre, siempre inacabado, solo se completa cuando sale de sí y se inventa."(13) Por lo tanto, "sólo seremos nosotros mismos si somos capaces de ser otro", pues "nuestra vida es nuestra y de los otros" (14).

Notas Bibliográficas

(1)Paz, Octavio. Itinerario. México. FCE. 1993, p.36

(2) Eliade, Mircea. Le sacré et le profane. Paris. Gallimard. 1989, p. 32

(3) Paz, Octavio. Hombres en su siglo. México. Seix Barral. 1990, p. 77

(4) Chalier, Cathérine. Levinas, l'utopie de l'humain. Paris. Albin Michel. 1993, p. 100

(5) Borges, Jorge Luis. Obras completas. Buenos Aires. Emecé. 1974, p.35

(6) Paz, Octavio. Libertad bajo palabra. México. Tezontle. 1949, p. 19

(7) Paz, Octavio. Cuadrivio. México. J. Mortiz. 1991, p.249

(8) Ibid, p.146

(9) Paz, Octavio. Tiempo Nublado: 164

(10) Ibid, p.165).

(11) Paz, Octavio. Libertad bajo palabra. México. Tezontle. 1949, p. 252

(12) Ibid, p. 255

(13) Paz, Octavio. Cuadrivio. México. J. Mortiz. 1991, p.90

(14) Paz, Octavio. Itinerario. México. FCE. 1993, p.239



Tomado de la revista Razón y Palabra.